Discursos privados I by Demóstenes

Discursos privados I by Demóstenes

autor:Demóstenes [Demóstenes]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Ensayo, Ciencias sociales
editor: ePubLibre
publicado: 0340-12-31T16:00:00+00:00


NOTA SOBRE LA EDICIÓN

Los pasajes en que no he seguido el texto de Rennie (Demosthenis orationes, Oxford, 1921 [reimpr. 1974]) son:

PASAJE TEXTO DE RENNIE LECTURA ADOPTADA

18 παρόντων ἀμφοἳν δ᾽ ὁμοίως ἐγκαλῶν παρόντοιν, ἀμφοἳν ὁμοίως ἐγκαλῶν (BLASS)

55 λυσιτελούντως λυσιτελούντων (Codd.)

ASUNTO

1 Panténeto, que compra de cierto Telémaco un taller minero en Maronea[1] (es éste un lugar del Atica) y, junto con el taller, unos esclavos en número de treinta, toma prestado de Mnesicles un talento, y de Fileas y Plístor cuarenta y cinco minas. El comprador inscrito era Mnesicles, y también él tenía el contrato de compra. Posteriormente, como se le reclamase el dinero, Panténeto consigue unos segundos prestamistas, el que ahora interpone la excepción, Nicobulo, y cierto Evergo, y les da como garantía hipotecaria el taller y los esclavos. Pero se redacta un documento 2 no de hipoteca, sino de venta[2]. Es vendedor y garante ante los segundos prestamistas el primero que ha prestado, Mnesicles, el que tiene el documento de compra. Y Evergo y Nicobulo arriendan los esclavos y el taller a Panténeto, como si fuera realmente dueños del mismo, y lo arriendan por tanto cuanto interés producía el préstamo. Habían prestado, en efecto, ciento cinco minas y el rédito había de ser de un dracma por mina. Acordaron, pues, percibir ciento cinco dracmas; esa cantidad era, de hecho, un interés, pero nominalmente precio de arrendamiento. Hecho esto, 3 Nicobulo salió al extranjero y, durante su ausencia, en Atenas sucede lo siguiente: Evergo, su socio en el préstamo, acusando a Panténeto de que no quería cumplir nada de lo convenido, llegado hasta el taller entró en posesión del mismo y, además, como hubiese advertido que de la mina era sacado por cuenta de Panténeto un dinero, precisamente el que iba a depositar ante el erario, se lo arrebató por la violencia al esclavo que lo llevaba. Por eso Panténeto tuvo que hacer un pago por el doble al fisco, según dijo, por haberse salido del plazo legalmente fijado por culpa de Evergo. Por esas' razones ejercitó contra Evergo una acción por daños y logró su condena. Pero, como hubiese regresado Nicobulo de su 4 salida al extranjero y aparecieran muchos otros prestamistas de Panténeto antes desconocidos, después de largas conversaciones llegaron finalmente a un acuerdo, de suerte que Nicobulo y Evergo, contra percepción de ciento cinco minas, renunciaran al taller y los esclavos y comprasen esos bienes los otros prestamistas. Pero nuevamente, dado que los prestamistas no querían comprar las propiedades si Nicobulo y Evergo no eran personalmente sus vendedores y garantes, Nicobulo es, pues, persuadido por el mismo Panténeto, aunque, según dice, con la exigencia de que no daría su garantía antes de que Panténeto le hubiera otorgado descargo 5 de toda reclamación. Panténeto dio el descargo y fueron vendidas las propiedades, pero no menos contra éste ha ejercitado la misma acción que contra Evergo, inscribiendo la acción como minera, por ser precisamente un empresario de las minas y haber sido perjudicado en su explotación. Reclama a Nicobulo por



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